En el verano

Regresé a mi ciudad natal como en todos los veranos. Las montañas circundantes eran verdes, el ciel saturado de nubes de lluvia y el aire fresco a veces, bochornoso otras. Era la temporda de fiestas populares, ferias, música y bailes, la mejor época para regresar, cuando los paseos en el campo son más benignos por el clima, cuando los arroyos tienen agua y las plazas de la ciudad se llenan de turistas.
Esta ocasión había algo especial. Lo sentía en el aire. El sabor de los estofadosy salsas ya no era tan intenso, no se veían vendedoras de azucenas silvestres en ls calles ni el agua de horchata con tuna sabía como antes. Entonces sucedió un encuentro con un amigo, un encuentro fortuito. Hacía años que había emigrado a Estados Unidos y no teníamos contacto. Lo vi de lejos y me acerqué a saludarlo. Al verme, exclamó “¿Eres tu o tu fantasma?” Fue entonces que me percaté de mi estado post-mortem y me vi frente a mi tumba. Entonces el mundo se desvaneció.

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